lunes, 14 de septiembre de 2009

DESNUDO INTEGRAL




Creo firmemente que una de las cosas más difíciles del mundo es mirarle a los ojos a la vida que uno posee (o más bien, a la vida que le posee a uno). Eso es lo que hace Juan José Millás en este libro lleno de vivencias personales, cuya narración lo deja casi en cueros. En medio de ese amasijo de carne y hueso se descubre una mirada individual, personal, propia ,que ,hipersensible y analítica, aletea sobre el mundo de forma especial y a un hombre metalingüístico (si es que este adjetivo puede ser aplicado a las personas), que desnuda a las palabras hasta hacerlas enrojecer.

martes, 25 de agosto de 2009

viernes, 24 de julio de 2009

miércoles, 1 de julio de 2009

miércoles, 17 de junio de 2009

Oquedades en mi pecho


Nuestra casa,la de siempre,
hace mucho que no es la misma.
Yo le miro a la cara,
detenidamente,
como a un rostro que hace años que no veo
y al que trato de recordar,
logrando a duras penas reconocerlo.
Y me encuentro solo
huecos.Esparcidos por cualquier rincón:
sobre tu antigua almohada,
el respaldo de tu silla,
o el cojín de tu sillón.
Y ensordezco con el eco
de palabras que no nos dijimos
alrededor de la mesa
observando los agujeros de esta extensión desolada.
Revuelvo todas las cosas
en busca de alguna sombra
o algún reflejo vuestro
en el espejo.Me miro, os pienso, tropiezo
con un inmenso hueco
en el centro de mi pecho.

jueves, 11 de junio de 2009

LA DISTANCIA ENTRE LA REALIDAD Y EL DESEO



Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

LA POESÍA HECHA MÚSICA

SILVIO RODRÍGUEZ

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal,
ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo
ojalá que la
luna pueda salir sin ti
ojalá que la tierra no te bese los pasos
ojalá se te acabe la mirada constante
la palabra precisa ,la sonrisa perfecta
ojalá pase algo que te borre de pronto
una luz cegadora, un disparo de nieve
ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos y en todas las visiones,
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda
ojalá que tu nombre se le olvide a esta voz
ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado
ojalá que el deseo se vaya tras de ti
a tu viejo gobierno de difuntos y
flores
ojalá se te acabe la mirada constante
la palabra precisa, la sonrisa perfecta
ojalá pase algo que te borre de pronto
una luz cegadora, un disparo de nieve
ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos y en todas las visiones
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.